Futbol Interior - Historias

Libertad: la historia de un club luchador

Camino a Chacra de La Merced funciona una institución que vive con lo justo y ayuda a los chicos de la zona. Ascendió a la Primera A de la Liga Cordobesa.

Homenaje. El 11 de noviembre pasado, Libertad recordó a Lucas Leiva con un partido solidario. Matías, su hermano, izó la bandera. // Foto: Ramiro Pereyra

 


Libertad, con 94 años de vida, desde siempre en Camino a Chacra de la Merced, su camiseta azul y blanca. Reciente campeón de la Primera B de la Liga Cordobesa de fútbol.

Antes rodeado de quintas, ahora cercado por el cemento de una ciudad indetenible, se mueve con la dificultad de las privaciones por el recurso limitado.

Libertad siempre ha sido sinónimo de limitaciones pero también de esfuerzo e intento de superación; de supervivencia en un medio hostil que enfoca siempre su mirada hacia los grandes clubes y que olvida a los marginados.

Libertad volvió a desafiar la dura realidad con otro ascenso. Fue campeón con 92 puntos ganados sobre 114 disputados.

Sobrellevó con suficiencia los embates de Instituto, el gran candidato a ganar el torneo, finalmente segundo y también ascendido.

“El Nacional”, la denominación que tuvo en su primera época, anotó 100 goles en 38 partidos, la mitad de los cuales fueron marcados por los hermanos goleadores Matías Leiva (38) y Lucas Leiva (12), este fallecido en un accidente automovilístico en julio pasado (ver aparte).

Libertad tiene 286 socios que, según su presidente, Marcelo Maldonado, pagan casi todos y casi siempre 100 pesos por mes. Ese dinero no alcanza para sostener el presupuesto mensual de 60 mil pesos que demanda la atención de las 15 divisiones inferiores que lo representan, incluido el equipo femenino.

Su plantel es una síntesis de lo que ocurre en todos los clubes afiliados a la Liga. Hay traba­jadores de todo tipo: se los ubica en un taxi, en el mercado de Abasto, en una pollería, en distintas fábricas y sólo unos pocos, siete en total, en un aula; estos, por una gestión del club, completarán en 2013 en forma acelerada el nivel secundario.

El jugador de más edad es Oscar “Torito” Vélez, su arquero, de 36 años, y allá abajo, con sólo 17, aparecen los jovencitos Rodrigo Roldán y Nicolás Maldonado. Salvo alguna excepción, todos cobran entre 200 y 300 ­pesos por partido, mientras ­que los más pibitos se llevan ­sólo 50 pesos.

El equipo campeón tuvo una hinchada seguidora, pero cuya presencia no garantizó salvar los gastos fijos en la organización de cada partido. Libertad debe abonar 2.700 pesos cuando es local. Esa suma casi nunca se obtiene en su estadio con tribunas para 1.100 personas y casi en ningún estadio en los que se compite por el principal torneo de ascenso.

“Nos hacen falta espónsores. No nos alcanza la plata”, dice Maldonado, quien advierte que a pesar de todas las dificultades económicas, en el primer se­mestre del año próximo el club podría inaugurar el sistema de iluminación que le permitirá jugar de noche por primera  vez en su cancha en sus 94 años de vida.

Su gente tiene fresco el recuerdo del 7 a 1 a El Carmen en el estadio Mario Kempes. Fue el colofón de una gran campaña, el cierre más deseado. El desafío de sus jugadores y de sus dirigentes será el de mantenerse en Primera División para evitar el constante subibaja de las últimas temporadas.

Será la principal motivación para los más grandes, pero también para los 200 chicos y chicas de sus categorías menores. “Cumplimos un rol social muy importante. Sacamos a los chicos de la calle. Juegan al fútbol, practican un deporte, pero necesitamos ayuda para que podamos funcionar mejor”, cierra su mensaje Maldonado, el presidente del campeón.