Futbol Interior - Litoral

DE GUANTE BLANCO...., UN PÉSIMO ÁRBITRO LO DEJÓ SIN NADA

EN EL MEJOR COMIENZO DE MALVINAS EN EL TORNEO, LE COBRARON

UN PENAL, LE EXPULSARON DOS JUGADORES Y LE AMONESTARON A 7

JUGADORES, DE GANAR PASÓ A PERDER EN DOS MINUTOS SIN ESCALA

 

En el mejor comienzo futbolístico del Torneo, Malvinas recibió un golpe al corazón, lo ganaba con aptitud, velocidad, concentración, garra y fútbol, fueron 25 minutos brillantes y de repente un pésimo árbitro de la Liga de Concepción del Uruguay lo dejó sin nada, cobró un penal dudoso contra Segovia que Grigolatto lo cambió por gol, en la siguiente jugada el asistente llamó a Marcelo Caffa y afirmó haber observado un golpe de Daniel Martinez, quién inmediatamente fue expulsado y al segundo también rajó a Cesar Chaparro supuestamente por agresión verbal. Trás el momento de incertidumbre y nervios vino el gol de Unión y se fue al descanso después de jugar 50 minutos perdiendo 2 a 1 con gol de Maxi Segovia a los 48 del P.T.. En el complemento Emanuel Santos puso cifras definitivas a los 22.

No le hacía falta a Unión que su victoria se empañe por la pobre labor de un juez de poca monta, de escasa jerarquía, Caffa y sus Asistentes llevaron al celeste al ocaso de un partido que lo jugaba de igual a igual, observar como uno de ellos Juan Molina esperaba y controlaba las jugadas con las manos en la cintura, eran pruebas suficientes para saber que los hombres no están en condiciones de impartir justicia en compromisos de tamaña magnitud, terminan desviando la atención en las crónicas periodísticas y se llevan ellos el protagonismo que debieran ser de los jugadores. Como explicarle a los hinchas de Malvinas a sus dirigentes, a sus jugadores que llegaron ilusionados, ansiosos, acompañados de los incondicionales de siempre, los que guardan unos pesos para la entrada como nosotros guardabámos el vuelto chico de los mandados que le hacíamos a la vieja para comprar figuritas, haber si teníamos suerte y completábamos el álbum para ganarnos la pelota lo que pasó en San Salvador, como explicarle a los que llegaron bien temprano y otra vez fueron muchos, incluso antes de que las puertas del Campo Florentino Joannas tuviera el portón de acceso abierto a los parroquianos lo que pasó en este partido, observar tanta injusticia arbitral, tanta falta de jerarquía, de conducción, de saber; te carga con una mochila de impotencia, de desgano, te hace un nudo marinero en el pecho y te apuñala por la espalda, porque el fútbol tiene que ver con la vida misma, de aquellos que viajaron en motos de poca cilindrada y en muchos casos la plata no les alcanza, el laburo no les llega lo suficiente, la heladera esta vacía, la salud de la vieja y claro estos hombres no saben que vos no tenes una moneda ni para hacer un sorteo de arcos, que te cuesta juntar la guita para viajar y cumplir con tres partidos de visitante, tres, vergonzoso, y llegas para exorcizar los demonios, a sacar toda esa porquería de adentro que es como un catarro de la bronquitis durante 90 minutos, porque sos otro ni mejor ni peor, simplemente otro, un tipo que trae las banderas, agarrado con los trapos de las uñas, que grita hasta romperse la garganta, que Jesusea y resulta que un tipo vestido de negro hace que se te estrangulen los testículos. Justo en el día donde apareció el caracter del equipo en donde Malvinas jugó honrando la camiseta, jugando con esa entrega sacerdotal, conmoviendo con esa reacción hormonal, como si les corriera una vendimia de sangre por las venas, jugando con embriones que responden al patrón genético de la historia del fútbol de Federal, con esos huevos tan grandes que hasta el avestruz so brotó de envidia, le pasó esto, Malvinas perdió 3 a 1, demás esta el comentario de un encuentro que incluso con dos menos lo pudo haber empatado, Pablo Lagos los enloqueció a todos y contó con tres chances claras de convetir jugando con su talento y lucidez deportiva, la tarea nos dejó la piel de mondongo y un escalofrio por todo el cuerpo, la tarea de Reyes, Duarte, Reynoso, Rivero, Verdun, Gutierrez, Miotti de Ariel López el mejor del celeste, el despiole que le generaron Chaparro y Martinez mientras estuvieron en cancha bastaron para que algunos mirarán perifericamente escondidos como clandestino detrás de sus anteojos sin entender nada. Hoy con mi corazón roto, encogido como una tela berreta desde el primer lavado, con mi corazón con aujeritos, remendado con la fragilidad de un hilo, generoso y valiente a pesar de tantas rabietas y desilusiones futbolísticas puedo decirles que el equipo federalense perdió cayó con dignidad, con honor, no le mezquinó salmuera a la herida y eso es lo que me quedó bien claro, en la tarde donde le metieron la mano al bolsillo. Maximiliano Benitez